martes, 7 de junio de 2011
No tengo la ilusión de subirme y gritarle a un conductor siga a ese taxi. Dejé la esperanza achantada en el cajón de las bragas. Y ahí sigue, cagada como una puta. Parecida a una puta profecía echarás de menos lo que un día echaste de más que no sirve para nada. A estas alturas no necesito buscarme porque ya no me pierdo. No me impresiona subirme a un autobús porque prefiero colocarme en el sillón de atrás de la moto de un hippie. Quiero hacer cosas nuevas y sobre todo, quiero olvidarme de ti y de la adicción que me causas. Como las drogas de mi amigo motero el hippie. Quiero olvidar, enamorarme de un bisoño y vivir la vida con alguien que no seas tú o con alguien que sea alguien. Quiero viajar, volar, soñar y aprender, que la vida son dos días y uno está de lloviendo. Pero que si llueve, siempre puedes bailar borracha bajo la lluvia o por qué no, tirarte al hijo del quiosquero en la trastienda del local.
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